Ya van ocho días
Y la Titi me avisa que existe la posibilidad de que se regrese antes. Es algo que me emociona y a la vez me pone un poco nervioso, ya que me había propuesto terminar una serie de cosas antes de su regreso, así que ahora me daré tiempo para replantear algunas. Es fantástico que de regresar antes sea así, y que además exista la posibilidad de que consiga un boleto mejor, así como un mejor vecino, que salude cordialmente y no hable altaneramente por teléfono.
En estos días yo me he encontrado más conmigo mismo y con mi ciudad. Para empezar por la segunda parte -que es más fácil- descubrí cómo separar correctamente la basura desde el depa, así que empecé a usar dos lugares para la basura inorgánica y uno para la orgánica. Esto me llevó a hacer algunos descubrimientos:
-Mi Titi produce más basura que yo.
-Yo ensucio más los pisos y alfombras que Titi.
-Estos días he producido tres veces más basura inorgánica que orgánica.
He visto un comercial de “Desperate Housewivies” donde un marido muy seguro de sí afirma a su esposa tener un buen sistema de limpieza en la cocina, mismo que implementa “cada 2 días¨, trastes incluidos, según revelan las tomas de la secuencia; pues bien, no me agradó así que me puse a hacer unas cosas y otras para terminar mañana; no me gustaría encontrar derepente un ratoncillo gris por invitación, como en la pieza sucede.
De la primera parte he descubierto algo que no me gusta, y que agradezco empezar a conocer, una faceta de personalidad que me ha complicado mi interacción exterior, por lo que si me familiarizo con ello podré aceptar y aprender a manejar con el reto de llegar a ser ecuánime.
Hay otras cosas que he descubierto, separado y extrañado, por ejemplo que río mucho más que cuando estoy con Titi y que soy mucho más silencioso que ella, a veces sólo oigo mis pisadas por ratos. Me gusta saber que hay un complemento entre los dos, que siento nostalgia ante su ausencia y que disfruto la soledad, aunque sea más silenciosa de lo que creo puede llegar a ser.
Ayer decidí empezar a combinar las toallas con los jabones que tenemos para lavabo, supongo que es algo que mi amor haría, así que me pareció una práctica que le mantiene aquí, como la de rezar juntos al acostarse, aunque hayan tres horas de diferencia, me gusta y alegra.


