Lloré al ver a Sabina
No, de verdad, increíble cuanto lo quiero. Tengo quince años siguiéndolo, he ido, fácil a 10 conciertos de él, fui a verlo a Guanajuato, lo esperé sentada en el lobby del Presidente Intercontinental tan sólo para verlo bajar del elevador y salir a cenar con sus músicos. Cuando Ricardo Rocha tenía un programa nocturno, hablé con su secretaria para que me dejará pasar al programa y me citó a las 11 de la noche, pasé toda la noche en el programa y fui feliz con su aparición, él me regaló sonrisas y “una guitarrita para Betina”. Bueno, hasta logré colarme a su camerino después de un concierto gracias a que mi hermana trabajaba en BMG y le pidió a su representante un favor especial para su hermana.
Siempre fui tímida y le hablé poco aunque una vez le entregué una carta donde lo invitaba a cenar a la casa con mis papás (cuando vivía con ellos), no contestó nada pero yo siempre perseveré en seguirlo.
Ahora, después de tantos años de ausencia, lo primero que hice al estar dentro del auditorio, con Tito ahora a mi lado compartiendo este momento, fue llorar en el mismo instante en el que él se digno a salir al escenario. Fui muy feliz y soy muy feliz y a cada rato me decía a mi misma: “tienes este momento presente, aprovechalo todo, estate aquí todo el tiempo, vívelo, disfrútalo” y así fue, lloré más de una vez, con cada canción, con cada recuerdo, casi con cada palabra, es que… lloré de felicidad.
Tito, que no sabía mucho de él y fue por acompañarme, al observar a su público, me dijo que había puro fashion y que la clase media alta no se suponía que debía ser el público “alternativo” que Joaquin Sabina podría esperar. Pero al final creo que cambio la opinión respecto al público de Sabina un poco pues al final, en medio de la explanada o “lobby” del auditorio, un buen grupo, pero hablo de una buena banda de público que decidió agruparse ahí en lo que compraban su camiseta de Sabina -oficial, la que sale más cara porque no es pirata- comenzaron a gritar “fuera Calderón, Fuera Calderón”. Le pregunté a una chica que porque gritaban eso, que si acaso había venido Calderón al concierto y me dijo “Ay no, no manches, gritamos porque es lo que sentimos”
Vaya, vaya, vaya, aquella noche ahí reunídos, efectivamente había mucha clase media alta seguidora de Sabina, lo que no sabía era que también son esta clase que se cree que es la que NO rechaza a Calderón pero en México algo está pasando.
