La ceremonia del año
Después de toda una semana con una fuerte gripa, tres dias en cama, sin bañarme y sin fuerzas ni para leer, finalmente comienzo a recuperarme para venir aquí y narrar cómo es que me busqué esta gripa que desde el lunes traigo cargando.
Fue el sábado cuando me fui por los rumbos de Cuernavaca a una honorabilísima ceremonia donde, por cierto fui participe pues se me invitó a leer un cuento sobre el amor.
Pero las imágenes narran más que las palabras, así que aquí una serie de ellas:
Primero conté un cuento
(falta la imagen porque fue tomada con otra cámara)
A la hora de la comida conocí a una nueva amiga que no sé cuando vuelva a ver, y es que cuando uno es adulto se impide uno mismo llamar “amigo” a un recién conocido. Pero me inspiro en los niños que cuando van al parque conocen nuevos amigos para jugar aunque no sepan cuando se los vuelvan a encontrar para otro partido.

Se hizo de noche, llegó el Tito y la primera foto que le tomé, como siempre, me hizo alguna travesura, lo cual dió pie a seguir haciendo travesuras:


Había un corcho para escribir pensamientos chidos:

Había una alberca y se depositaron velitas ahí

Los invitados se metieron a la alberca

Me divertí mucho. Lo mejor es que cuando les contamos a Jaka y a Michelle del evento, me dijeron: “Es que ya andabas peda”! y Tito contestó: “No, Titi, no”; a lo que yo respondí: “Nunca se sabe”. ¿ustedes que creen?






