Mientras no estamos en casa
Nos vamos a Veracruz, Tito va a dar un curso y yo voy de su música y acompañamiento.
Ahora que estuvimos en Tlatlahuqui con las sobrinas, en un momento en el que las llevabamos a todas en el coche, les contabamos que cuando uno sale, las cosas que viven inanimadas en la casa cobran vida y las mascotas, hacen cosas que en nuestra presencia no harían. Las cortinas abren las ventanas y bailan al son del viento, mientras las sillas del comedor pueden organizar carreritas por toda la estancia (de su casa que es larga), las vajillas comienzan a parlotear en las vitrinas contando los chismes de la familia que habita la casa y los cepillos de dientes van a la regadera a jugar a deslizarse con el jabón.
¿QUÉ HARÁ LA HUESITOS EN NUESTRA AUSENCIA?
Al principio se sentirá un poco sola por lo que buscará dormir con los peluches…

Como a ella si le gustan los baños, buscara darse uno de burbujas…

La Huesitos se subirá a la mesa por todas las veces que no la dejamos subir…

Finalmente, como bien ejemplifica Garfield, ícono de todos los gatos conchudos, se hará dueña de la situación:

y del sillón…

por cierto, los peluches le pedirán a la Pantera Rosa que les lea cuentos…

