Llegué y Regresé
Gracias a Luis Eduardo Linares, buen amigo de tantos años, alcancé a tomar mi avión, logré recopilar el vino XA, los chilaquiles, frijoles refritos, aunque no el mole,
Escribo ya desde México, de regreso ya, porque allá el tiempo es para aprovechar y descansar el gran ajetreo, Así que procuraré escribir posts al modo de los recuerdos y de algunas ideas de posts que me fueron surgiendo durante el viaje y que todavía recuerde. Puedo empezar por decir que España es maravillosa, compleja, contrastante, apasionada, fenomenal y difícil de comprender. Pero la experiencia me ayudó a reafirmar ideas, desmitificar otras y a poder comprenderme y comprender la cultura mexicana mejor.
Allá convivimos con estupendos anfitriones, vimos pasar la crema y nata de la sociedad Toledana y nos dejamos empapar por la enorme torre de Babel que la Gran Vía es. Desde el típico baturro gritón que en la cervecería acaba hablando con todos y ninguno, hasta los inicios de la fiesta gay orgullo de Europa. Cierro esta introducción con la sensación que todas las noches experimento desde el tercer o cuarto día de haber estado allá, que por las noches las imágenes que pasan por mi cerebro son excesivamente rápidas y múltiples, no paran y tampoco se repiten. Algunas duelen, otras me dejan impávido, otras son un gran disfrute. Todas son impactantes.
