Una vuelta del destino
Originalmente regresaba yo a México igual que Tito: el 29 de junio, pero gracias a Elena y su sugerencia de quedarme unos días más aquí sigo, peleando inclusive por extender todavía un poco más este viaje.
Gracias a esta vuelta del destino, en lugar de volver a México, el 29 de junio por la noche, mientras Tito llegaba a tierra azteca yo coreaba canciones de Serrat y de Sabina en un concierto que disfurté muchísimo y fue mágico para mí.
Es en estos momentos cuando la palabra GRACIAS queda tan corta pues no solo me invitaron la entrada sino que las grandes dotes de anfitriones de Elena, Pepe y David sobrepasan los límites de lo que son las grandes personas.
Si al morir se lleva uno consigo tan solo los momentos vividos, pues gracias por contribuir a este gran momento.
