Dos
Hay momentos en la vida que las palabras propias son saco vacío para expresar lo que se desea decir a otra persona. Esta semana me ha pasado en dos ocasiones.
La primera fue al inicio de ésta, cuando un buen amigo perdió a una de sus hermanas por mano propia de sí misma. Aunque me esforcé por decir y ser útil, creo que quedé algo corto. Así que pido ayuda a Josiah Royce, quien en algún momento que vivió una pérdida cercana escribió:
“La eternidad es tuya
Y, en la eternidad, seremos recordados
(…) como hojas frescas
(…) que florecieron en las ramas del árbol de la vida.
Estas hojas caen de los árboles, pero no caen en el olvido,
porque Tú siempre Te acordarás de ellas”.
El segundo momento fue hace unos minutos que hablé con Titi, quien vive su último día en España. Platicamos unos instantes y luego puso el speaker (altavoz para los ibéricos, que ni qué) para que pudiera platicar también con Elena y Pepe. Siento que al agradecer -y como Titi lo menciona en el post anterior- claridad me faltó. Así que ahora pido ayuda a Paulo Cohelo y gracias a la magia de internet encuentro una frase fenomenal para ilustrar con justicia: “Consciente de todo lo que acontece en la vida y sentir agradecimiento por las bendiciones recibidas”.
Que la visita recíproca sea digna del encuentro de ida. Gracias a España, de todo corazón. A Elena, Pepe y David quienes fueron dignos Ángeles en su hermoso Paraíso, como ellos.
Y de postre: extraño a las Zaldívar. Qué bueno que pasado mañana es cumpleaños de la Jacka… para que platiquemos con ellas.
