La cotidianeidad del consumismo
Vamos Jaka y yo junto con Karito caminando por un pasillo del Costco (estas tiendas de bodega que venden a lo bestia y donde tu te cargas todo) cuando presenciamos la siguiente escena de una pareja de señores de edad avanzada que observaban un pianito de juguete sin patas, de esos muy tecnificados y coloridos que pones en una mesa o en tus muslos para tocar.
-Señor: “mira este pianito, ya le traigo ganas desde hace rato, lo voy a comprar”
-Señora: “¿pero para que te lo vas a llevar?”
-Señor: “pues es que cuesta $200 pesos”
Sonrié Jaka y me dice: “está de pelos ese señor” y proseguimos nuestro trajín a nuestro propio consumismo donde nos compramos un rimel (mascara) supermaravilloso, ese mismo cuya publicidad fue demandada por engañar al público con las pestañas largas (pero postizas) de Penelope Cruz.
Ay chulos pero si se los recomiendo, aunque no te las deje igual que Penelope, si te dan un levantón, por cierto, lo que es la publicidad de boca en boca, fue la Güera, ahora que estuve en Cancún la que me mostró el producto y yo a mi vez a Jaka y a Michelle y ahora hasta por blog lo recomiendo, claro!

